Lago de Atitán
Sin lugar a dudas, el mayor atractivo turístico de Sololá es el Lago de Atitlán. Su increíble belleza escénica domina el campo visual desde
el ángulo que se le vea. Las laderas que lo bordean, trazadas casi a plomo, son el labio de la colosal falla geológica que formó la cuenca.
Los volcanes, de silueta casi perfecta, parecen guardar a las cristalinas aguas de un potencial despeñamiento hacia el mar.
Laderas y volcanes proveen el marco montañoso, agreste y único del espléndido cuerpo de agua.
Inimaginable es la cantidad de atractivos turísticos que giran alrededor del Atitlán. Debido a la existencia de 10 pueblos en las orillas,
la diversidad de parajes en cada uno significa multiplicar las oportunidades de gozar de un gran viaje. Ejemplo claro es Panajachel,
el prototipo, corazón y alma de las visitas al lago. Temprano en la mañana, entre cantos de cenzontles, guardabarrancas y sharas,
no hay mejor cosa que un ascenso al mirador de La Piedra del Zope. La fresca vereda penetra un húmedo y fragante bosque de encinas;
puede seguirse hasta donde se desee o parar en donde se quiera admirar el soberbio panorama.
Las caminatas de la tarde (aquellas que se hacen después de haber ido a nadar, esquiar, remar, pescar o atravesar en lancha el lago)
pueden dirigirse a admirar la catarata del Tzalá. Algunos prefieren caminar por la carretera hacia Sololá, hasta alcanzar la catarata de San Jorge;
muy cerca de ella está el mirador del mismo nombre, con excelentes vistas y un sitio ideal para la fotografía. Desde aquí, un corto descenso
permite llegar a La Cueva de los Brujos, enigmática, opresiva pero excelente motivo para pasear y conocer.
Uno de los lagos más bonitos del mundo. De origen volcánico, situado a 1.560 metros por encima del nivel del mar, alcanza una profundidad
de 318 metros y en la misma costa es difícil hacer pie. Está rodeado por tierra altas purpúreas y montañas verde aceituna, con una docena
de pueblos repartidos por sus orillas. Los visitantes pueden quedarse en Panajachel o en sus cercanías.
En el lago se puede practicar la pesca,
el esquí acuático, la natación y montar en barca.
El Lago de Atitlán tiene 18kms de largo por 13kms de ancho. Alrededor de él, los indígenas tzutuhiles han desarrollado diversas formas
de vida extendiendo hasta nuestros días una infinidad de tradiciones, desde costumbres para ganarse la vida, hasta impresionantes
mitos religiosos en torno a "Maximón".
El volcán de Atlitán
El volcán Atitlán se encuentra situado entre los departamentos de Suchitepéquez y Sololá, en el municipio de Tolimán.
Tiene una altura de 3,557 metros.
En su base se encuentra unido al volcán Tolimán que es su volcán gemelo. La unión de estos dos volcanes se conoce como La Horqueta o
Chanán y tiene una altura de 2,530 metros. El cono del volcán Atitlán es empinado y tiene profundas barrancas por diversos lados.
Además está cubierto de bosques.
El cráter tiene un diámetro de 250 metros y una profundidad de 50 metros. Está abierto hacia el sur rodeado por hendiduras y grietas
concéntricas de las que emanan pequeñas fumarolas. En el período hispánico este volcán estuvo activo en repetidas ocasiones.
La última erupción registrada fue el 3 de junio de 1853, y las cenizas provocaron un oscurecimiento del área.
Este volcán está ligado con el nacimiento del lago de Atitlán que es una caldera volcánica. ésta estalló hace millones de años,
creando una explosión tan grande que según datos obtenidos por geólogos, la arena llegó hasta México. Posteriormente,
crecieron más focos eruptivos y nacieron los volcanes de San Pedro, Atitlán, Tolimán y el Cerro de Oro, entre otros.